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Los efectos de la sobrepesca en el mar

Imagen: Las redes de pesca son unos de los principales residuos de plástico en los océanos. En ellas quedan atrapadas muchas especies marinas. | Alex Basha

En la actualidad, el mundo se enfrenta a uno de los mayores retos de la humanidad: cómo alimentar a más de 9.000 millones de personas durante los próximos 30 años dentro de un contexto de emergencia climática, incertidumbre económica y aumento de la competencia por los recursos naturales.

Más del 70% de la superficie de nuestro planeta está cubierta por agua, pero solemos olvidar lo esencial que es el océano para la vida. Año tras año, hemos superado los límites de la sostenibilidad y pese a esto, el incremento del abastecimiento mundial de pescado para consumo humano ha rebasado al crecimiento de la población en las últimas cinco décadas. La Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que, para 2050, la población mundial se verá incrementada en 2.000 millones de personas -a las que habrá que alimentar- y la falta de políticas medioambientales provocará que los mares y océanos se queden sin recursos pesqueros para 2048 como causa-efecto de la sobrepesca comercial, dato que se publicó en 2006 en la prestigiosa revista Science.

Los residuos contaminantes como el plástico (en algunos estudios se ha visto el doble de este material que de zooplacton en el mar), el blanqueamiento de los corales o la acidificación son algunos de los problemas a los que se enfrentan los océanos, pero la sobreexplotación pesquera requiere atención inmediata. Los peces son vitales para mantener los diversos ecosistemas marinos, como los arrecifes de coral; sin estos seres vivos, los corales podrían desaparecer más rápido incluso que a causa del calentamiento del agua o las redes de arrastre.

La presión de la industria pesquera y la falta de comunicación

La pesca es una fuente de ingresos importante para cualquier país con acceso al mar. Una de las razones por las que no se comunican los efectos es por la presión del lobby pesquero y los muchos intereses económicos que hay de por medio. Pese a que hay muchas organizaciones científicas que alertan sobre los peligros medioambientales, esos mensajes no calan a nivel social; no se toman como un riesgo o no son vistos como un peligro inminente y, por tanto, la sociedad no les concede la importancia que precisan. Para garantizar la comunicación de este riesgo, es fundamental llevar a cabo políticas de control  e imponer mecanismos de vigilancia sobre la pesca: aclarar la procedencia del pescado, los métodos de captura, etc. También son fundamentales las campañas de concienciación que alerten de los riesgos, además, promover la investigación sobre la pesca y el entorno marino es prioritario para cuidar los océanos, combatir el cambio climático y proteger las especies marinas amenazadas por la pesca comercial, como los delfines o las ballenas.

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