El legado judío de Cuenca, historia y patrimonio

Barrio judío de Cuenca desde la Plaza Mangana

Imagen: Cuenca y el río Júcar desde la Plaza de Mangana, antiguo barrio judío | Alex Basha


Miguel Romero, cronista y autor de la Guía de la judería de Cuenca, habla de la importancia de la comunidad judía en el desarrollo histórico de la región.

 

Nombrar cualquier sociedad anterior es hablar del desarrollo histórico del lugar y ver cómo ha incidido en la actualidad. El autor de la guía asegura que la intención de su libro no es solo reflejar la comunidad judía de la ciudad, sino hacer, también, una descripción breve de lo que ha supuesto para España esta minoría a lo largo de la historia, incluyendo los momentos más dramáticos. «Indagar y conseguir sacar a la luz todo cuanto nuestra historia ha definido en esta ciudad de Cuenca, en su provincia y si cabe, en la región, debe ser puesto en valor para el conocimiento de los demás».

Si de algo puede presumir Cuenca es de su patrimonio y de su historia, pese a que una parte de ella esté bajo el suelo que pisamos. Esta ciudad manchega estuvo formada por tres barrios tras la Reconquista de Alfonso VIII, en 1177, el cristiano, el judío y el árabe.

El barrio judío de Cuenca está situado bajo los cimientos de la Plaza de Mangana

La judería ocupaba lo que hoy llamamos Plaza de Mangana, barrio que estaba amurallado con dos puertas de entrada y salida -llamado Alcázar de los judíos-. En ese espacio bordeado por las calles: Zapaterías, Mosén Diego de Valera, plaza del Carmen y el río Júcar, vivieron las numerosas familias que conformaban la Aljama conquense -a finales del siglo XIII-. Además, disponían de una sinagoga y podían salir y entrar, compartiendo y conviviendo con el resto de la ciudad con total libertad.

La comunidad judía fue un importante activo en la ciudad durante la Edad Media. Las familias que la conformaban se ocupaban de las actividades comerciales, de las finanzas y de la artesanía, siendo las profesiones de médico, astrólogo y algebrista, las más relevantes.

La concesión del Fuero de Cuenca entre 1189 y 1190, decretaba por ley, una buena convivencia entre los judíos, árabes y cristianos que habitaban la capital conquense, «la importancia fue tal, que el propio Fuero de Cuenca dispuso numerosos artículos que afectaban a la comunidad judía en todo su amplio sentido legal y social» señala Romero.

La Guía de la judería de Cuenca no solo hace referencia al barrio judío de Cuenca, también cuenta otras curiosidades como la Expulsión producida en el siglo XV o la Cultura Sefardita, esa figura de los herederos del idioma, la cultura, la identidad y las tradiciones de aquellos antepasados “expulsos”, que aún conservan los apellidos que aluden a los orígenes de las poblaciones de donde procedieron. «Es un trabajo didáctico con la intención de aproximarnos a nuestro importante pasado histórico, llegando a expresar sus señas de origen y herencia, su localización, haciendo alusión de aquellas familias que de origen conquense, forman parte de la comunidad internacional del mundo cultural hebreo».

Igualmente, el libro habla de la antigua Sinagoga conquense como un activo importante para la investigación histórica, considerando su ubicación de origen, su evolución como yacimiento y el proceso de asimilación en la comunidad cristiana posterior.

Bajo el suelo de la Plaza de Mangana también se localizó la alcazaba árabe, las viviendas palaciegas cristianas y posteriormente la sinagoga judía que fue destruida en 1391 tras el asalto a la Aljama conquense, para convertirse después, en la Iglesia de Santa María de la Gracia, demolida en 1912.

 

Cómo surgió el proyecto

«La idea del proyecto surge, gracias a la presencia en Cuenca de dos sefarditas reconocidos internacionalmente, la poeta Margalit Matitihau y el profesor Abraham Haim, quienes han llegado a imbricarse en la ciudad de Cuenca a lo largo de sus muchas visitas e intervenciones. Desde Madrid, la aportación e ilusión del conquense Roberto Gómez, la pasión por esta cultura y su difusión del editor Santiago Catalá y el mantenimiento y divulgación del patrimonio material e inmaterial que tiene como meta el Instituto de Estudios Conquenses, conformarían la propuesta de proyecto y su ejecución» asegura Miguel Romero.

El propósito de esta guía es iniciar el camino para incluir a la ciudad de Cuenca en la Red de Juderías de España -labor institucional de su consistorio-. Además de potenciar la puesta en escena de otras actividades tales como teatro sefardí, formación turística, evolución de espacios, etc. «Además el Consorcio de la Ciudad de Cuenca creyó en este proyecto y gracias a él, se ha podido dar luz verde a esa primera fase» explica el autor de la guía.

Cabe destacar que la Guía de la Judería de Cuenca y su desplegable, han sido los más vendidos en la Feria del Libro de Cuenca de 2019.

Proyección turística

Miguel Romero afirma que todas las propuestas que ofrece la ciudad, en cuanto a su patrimonio, su historia, sus costumbres, sus tradiciones, incluso su gastronomía, redundará en el desarrollo turístico de esa ciudad. «Hablar de la comunidad judía -históricamente- o de la comunidad sefardí en la actualidad, es hablar de importancia en ese turismo cultural que desarrolla aquellos lugares en los que incide. Creo que Cuenca tiene mucho futuro turístico si sabe valorar, aprovechar y dinamizar todo lo que su pasado histórico y su presente patrimonial le aporta. Ahí estará gran parte de su futuro esperanzador».

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Leire García

Artista plástica y periodista especializada en cultura y divulgación científica. Visita mi portfolio y contacta para encargos, exposiciones o colaboraciones.

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